Sociedad
13 Sep 2026
El primer Barrio Parque de la Zona Oeste lo diseñó el papá del Obelisco porteño
Por: Leandro Fernández Vivas.
Hace casi 100 años, Alberto Prebisch proyectó en Castelar Sur un barrio de diagonales, plaza central y abundante arbolado que cambió para siempre la forma de crecer de la ciudad.
Perderse en las diagonales de Castelar Sur es, en realidad, recorrer una de las obras menos conocidas de la arquitectura argentina. Mucho antes de levantar algunos de los edificios más emblemáticos del país, Alberto Prebisch dejó su firma en el diseño del Barrio Parque Castelar, el primer barrio parque de toda la Zona Oeste.
A diferencia de la mayoría de las localidades bonaerenses, Castelar no fue fundado como un pueblo planificado. Nació alrededor de la estación del Ferrocarril Oeste y creció de manera espontánea, con quintas, comercios y viviendas que fueron ocupando el territorio sin una plaza principal ni el esquema tradicional que reúne a la iglesia, la escuela y las dependencias públicas alrededor de un mismo centro.
Ese vacío urbano dio origen a una idea novedosa. En 1928, un emprendimiento inmobiliario proyectó un barrio moderno sobre 20 hectáreas ubicadas entre las actuales Aristóbulo del Valle, Bartolomé Mitre, Máximo Paz y Zeballos, en el límite con el Arroyo Morón. El diseño fue encomendado a Alberto Prebisch y Ernesto Vautier, quienes reemplazaron la clásica cuadrícula por calles diagonales y una plaza como eje de la vida barrial.
Así nació el Barrio Parque Castelar, una urbanización que rompía con el trazado recto de la ciudad y proponía manzanas de formas irregulares, abundante arbolado y una circulación completamente distinta a la del resto de Castelar. La Plaza Belgrano se convirtió en el corazón del proyecto y, a pocos metros, quedaron reservados los terrenos para la Comisaría Tercera y la Escuela Primaria Nº 17 General José de San Martín, reproduciendo el modelo de centro cívico que la localidad nunca había tenido.
Con el paso de los años, el barrio conservó su identidad residencial y su particular fisonomía. Sus diagonales siguen desconcertando a quienes lo recorren por primera vez, mientras la plaza y las instituciones que la rodean continúan ocupando exactamente el lugar previsto en los planos originales.
Pocos años después de finalizar este proyecto, Alberto Prebisch alcanzaría fama internacional con el Obelisco y el Teatro Gran Rex. Sin embargo, una de sus primeras grandes obras permanece a pocas cuadras de la estación de Castelar, escondida entre calles que desde hace casi un siglo forman parte de la identidad de la ciudad.
Mirá el video de esta nota en este REEL.
A diferencia de la mayoría de las localidades bonaerenses, Castelar no fue fundado como un pueblo planificado. Nació alrededor de la estación del Ferrocarril Oeste y creció de manera espontánea, con quintas, comercios y viviendas que fueron ocupando el territorio sin una plaza principal ni el esquema tradicional que reúne a la iglesia, la escuela y las dependencias públicas alrededor de un mismo centro.
Ese vacío urbano dio origen a una idea novedosa. En 1928, un emprendimiento inmobiliario proyectó un barrio moderno sobre 20 hectáreas ubicadas entre las actuales Aristóbulo del Valle, Bartolomé Mitre, Máximo Paz y Zeballos, en el límite con el Arroyo Morón. El diseño fue encomendado a Alberto Prebisch y Ernesto Vautier, quienes reemplazaron la clásica cuadrícula por calles diagonales y una plaza como eje de la vida barrial.
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Así nació el Barrio Parque Castelar, una urbanización que rompía con el trazado recto de la ciudad y proponía manzanas de formas irregulares, abundante arbolado y una circulación completamente distinta a la del resto de Castelar. La Plaza Belgrano se convirtió en el corazón del proyecto y, a pocos metros, quedaron reservados los terrenos para la Comisaría Tercera y la Escuela Primaria Nº 17 General José de San Martín, reproduciendo el modelo de centro cívico que la localidad nunca había tenido.
Con el paso de los años, el barrio conservó su identidad residencial y su particular fisonomía. Sus diagonales siguen desconcertando a quienes lo recorren por primera vez, mientras la plaza y las instituciones que la rodean continúan ocupando exactamente el lugar previsto en los planos originales.
Pocos años después de finalizar este proyecto, Alberto Prebisch alcanzaría fama internacional con el Obelisco y el Teatro Gran Rex. Sin embargo, una de sus primeras grandes obras permanece a pocas cuadras de la estación de Castelar, escondida entre calles que desde hace casi un siglo forman parte de la identidad de la ciudad.
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Leandro Fernández Vivas
Periodista
Técnico Universitario en Periodismo.
Director Periodístico en Castelar Digital.
Socio Fundador de Ocho Ojos.
Docente Universitario en UNLaM.






















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