Emprendedores
30 Ago 2026
Denisi Market: el supermercado que nació cuando Castelar todavía era campo
Por: Leandro Fernández Vivas.
Francisco Mazzotta repasó para Castelar Digital los orígenes de una empresa familiar que comenzó con un puesto callejero y acompañó el crecimiento de Castelar Norte durante siete décadas. “Denisi es mi vida. Dejamos la vida acá. Cuando miro Denisi, veo la vida de mis viejos y la de toda nuestra familia”, expresó.
La historia de Denisi comenzó mucho antes de que existieran las grandes cadenas de supermercados y cuando buena parte de Castelar Norte todavía era campo. Francisco “Franco” Mazzotta, uno de los fundadores de la empresa, reconstruyó para Castelar Digital el recorrido de una familia de inmigrantes italianos que llegó al país en los años 50 y levantó un emprendimiento que hoy continúa en manos de la tercera generación.
Al recordar la llegada a la Argentina, Franco contó que “primero vino mi papá, hizo base acá, compró un terreno, hizo una casita y después vinimos los hijos con la madre. Vinimos de Italia, cuatro hermanos, con mi mamá. Mi papá vino primero solo”. La familia se instaló en una zona muy distinta a la actual. “Había ovejas, caballos, corderos, andaban las gallinas… Es como si fueras hoy a Mercedes. Cuando a veces voy allá me hace acordar a lo que nosotros vivimos cuando éramos chicos”, recordó.
El origen del negocio estuvo vinculado a una parada de colectivos ubicada en la esquina de Alem y Carlos Casares. Según relató Franco, su padre observó el movimiento diario de pasajeros y decidió apostar por ese lugar. “Mi viejo pasó por acá y vio que el colectivo llegaba de Morón y la parada estaba acá, y de Castelar la parada estaba acá. Entonces dijo: ‘Bueno, este es un buen punto porque tengo gente que baja del colectivo’”. Con un permiso municipal instalaron un puesto de feria donde trabajaba toda la familia. “Empezamos con un puesto de feria acá en la esquina de en frente. Vendíamos frutas y verduras, y todos los chicos trabajábamos ahí. Íbamos al mercado con él; nosotros éramos los changarines”.
El crecimiento obligó a buscar un espacio propio. Franco recordó que su padre compró un terreno sobre la calle Alem gracias a un préstamo otorgado de palabra por un proveedor del mercado. “No firmó un papel y le prestaron la plata”, contó. Sobre ese lote nació el primer mercadito de Denisi, donde cada integrante de la familia asumió una función. “Mi hermano mayor se ocupó del almacén con mi hermana; yo me ocupé de frutas y verduras y después me hice carnicero; mi hermano más chico quedó con la verdulería”.
Hay una curiosidad que muchos vecinos desconocen: durante sus primeros años el comercio no se llamó Denisi, sino Tauro. El cambio fue un homenaje a la mujer que sostuvo a la familia desde el comienzo. “Mi mamá se llamaba María Denisi”, explicó Franco, al recordar que decidieron dejar atrás Tauro y bautizar al supermercado con el apellido materno, un legado que todavía identifica a la histórica esquina de Castelar.
Con la llegada de los grandes supermercados en los años 80, Denisi decidió competir con creatividad. Además de transformarse en autoservicio, incorporó un servicio poco habitual para la época: una camioneta que iba a buscar a los vecinos a sus casas, los llevaba al supermercado y luego los regresaba con la compra. “Íbamos a buscar a la gente a la casa, compraba, cargaba y se la llevaba de vuelta”, recordó Franco sobre aquella estrategia pensada para fidelizar a los clientes del barrio.
Esa búsqueda constante por diferenciarse también dio origen a una de las experiencias culturales más originales de Castelar. Dentro del supermercado funcionó durante años una cava de vinos de alta gama que, además de ofrecer etiquetas difíciles de conseguir, se convirtió en una sala de exposiciones gratuita para artistas locales. “Los artistas de Castelar no tenían dónde ir a exponer. Entonces hicimos un lugarcito para que vengan y hagan su primera experiencia de exposiciones acá, gratis”, explicó.
La iniciativa reflejaba otra faceta de Franco, quien además de comerciante es artista plástico. Es el autor del Monumento a la Madre, emplazado en la plaza homónima de Castelar, y también realizó el busto de Juan Manuel de Rosas ubicado en Morón. Aunque dedicó su vida al comercio, nunca abandonó su vocación artística, a la que volvió de lleno después de retirarse de la actividad empresarial.
Con el paso de los años, la empresa quedó en manos de una nueva generación. “Federico, Marina y Micaela son mis sobrinos. Son la generación que le está dando continuidad hoy al negocio”, señaló Franco. Al mirar hacia atrás, eligió una frase para resumir siete décadas de esfuerzo familiar: “Denisi es mi vida. Dejamos la vida acá. Cuando miro Denisi, veo la vida de mis viejos y la de toda nuestra familia”.
Mirá el Video de esta nota en este REEL.
Al recordar la llegada a la Argentina, Franco contó que “primero vino mi papá, hizo base acá, compró un terreno, hizo una casita y después vinimos los hijos con la madre. Vinimos de Italia, cuatro hermanos, con mi mamá. Mi papá vino primero solo”. La familia se instaló en una zona muy distinta a la actual. “Había ovejas, caballos, corderos, andaban las gallinas… Es como si fueras hoy a Mercedes. Cuando a veces voy allá me hace acordar a lo que nosotros vivimos cuando éramos chicos”, recordó.
El origen del negocio estuvo vinculado a una parada de colectivos ubicada en la esquina de Alem y Carlos Casares. Según relató Franco, su padre observó el movimiento diario de pasajeros y decidió apostar por ese lugar. “Mi viejo pasó por acá y vio que el colectivo llegaba de Morón y la parada estaba acá, y de Castelar la parada estaba acá. Entonces dijo: ‘Bueno, este es un buen punto porque tengo gente que baja del colectivo’”. Con un permiso municipal instalaron un puesto de feria donde trabajaba toda la familia. “Empezamos con un puesto de feria acá en la esquina de en frente. Vendíamos frutas y verduras, y todos los chicos trabajábamos ahí. Íbamos al mercado con él; nosotros éramos los changarines”.
#NotaRelacionada: “La Unión Industrial del Oeste nació para generar soluciones y seguimos haciendo exactamente eso”
El crecimiento obligó a buscar un espacio propio. Franco recordó que su padre compró un terreno sobre la calle Alem gracias a un préstamo otorgado de palabra por un proveedor del mercado. “No firmó un papel y le prestaron la plata”, contó. Sobre ese lote nació el primer mercadito de Denisi, donde cada integrante de la familia asumió una función. “Mi hermano mayor se ocupó del almacén con mi hermana; yo me ocupé de frutas y verduras y después me hice carnicero; mi hermano más chico quedó con la verdulería”.
Hay una curiosidad que muchos vecinos desconocen: durante sus primeros años el comercio no se llamó Denisi, sino Tauro. El cambio fue un homenaje a la mujer que sostuvo a la familia desde el comienzo. “Mi mamá se llamaba María Denisi”, explicó Franco, al recordar que decidieron dejar atrás Tauro y bautizar al supermercado con el apellido materno, un legado que todavía identifica a la histórica esquina de Castelar.
Con la llegada de los grandes supermercados en los años 80, Denisi decidió competir con creatividad. Además de transformarse en autoservicio, incorporó un servicio poco habitual para la época: una camioneta que iba a buscar a los vecinos a sus casas, los llevaba al supermercado y luego los regresaba con la compra. “Íbamos a buscar a la gente a la casa, compraba, cargaba y se la llevaba de vuelta”, recordó Franco sobre aquella estrategia pensada para fidelizar a los clientes del barrio.
#NotaRelacionada: Mariana Croce: "Hoy las empresas necesitan un asesoramiento integral para crecer con seguridad"
Esa búsqueda constante por diferenciarse también dio origen a una de las experiencias culturales más originales de Castelar. Dentro del supermercado funcionó durante años una cava de vinos de alta gama que, además de ofrecer etiquetas difíciles de conseguir, se convirtió en una sala de exposiciones gratuita para artistas locales. “Los artistas de Castelar no tenían dónde ir a exponer. Entonces hicimos un lugarcito para que vengan y hagan su primera experiencia de exposiciones acá, gratis”, explicó.
La iniciativa reflejaba otra faceta de Franco, quien además de comerciante es artista plástico. Es el autor del Monumento a la Madre, emplazado en la plaza homónima de Castelar, y también realizó el busto de Juan Manuel de Rosas ubicado en Morón. Aunque dedicó su vida al comercio, nunca abandonó su vocación artística, a la que volvió de lleno después de retirarse de la actividad empresarial.
#NotaRelacionada: NENE reunió a empresarios de la construcción y el real estate en La Cantábrica
Con el paso de los años, la empresa quedó en manos de una nueva generación. “Federico, Marina y Micaela son mis sobrinos. Son la generación que le está dando continuidad hoy al negocio”, señaló Franco. Al mirar hacia atrás, eligió una frase para resumir siete décadas de esfuerzo familiar: “Denisi es mi vida. Dejamos la vida acá. Cuando miro Denisi, veo la vida de mis viejos y la de toda nuestra familia”.
Mirá el Video de esta nota en este REEL.
Leandro Fernández Vivas
Periodista
Técnico Universitario en Periodismo.
Director Periodístico en Castelar Digital.
Socio Fundador de Ocho Ojos.
Docente Universitario en UNLaM.















.jpg)





.jpg)






.jpg)























































.jpg)










.jpg)










.jpg)


.jpg)





















.jpeg)
.jpeg)






.jpg)



