Cargando...
Rincón Literario
Rincón Literario
18 May 2026

Rescate, por Mónica B. Baldi

Juan no imaginó nunca que su joven esposa, tan poco hábil para tomar una resolución en ninguna materia, fuera capaz de dejar la casita de sus padres en Tres Isletas.  Ella no es así: una gringa dócil como ella no puede decidir largarse a la ciudad sin el acuerdo del esposo.  Cuando él se recibió de abogado, le había dicho que, si se quedaban en el pueblo, nunca podrían levantar cabeza y salir de la pieza que los viejos les prestaban desde el casamiento.  Ella no se sobresaltó cuando Juan le dijo:
    • Me voy a Buenos Aires, María.  No es para vos eso de vivir en una pensión en aquellos arrabales.  Quedate en la casa y, en cuanto tenga dinero para alquilar, te aviso para que vengas conmigo.  Va a ser por poco tiempo.

Ante la mirada inquisidora de su secretaria, en el cuchitril que ocupaba su mísera oficina de abogado de medio pelo, leía una y otra vez la carta  de María como tratando de entender qué es lo que la llevaba a decirle que en una semana estaría por allí.  Ella no era capaz de eso. Tenía que detenerla de alguna manera: no podía descubrir que había hecho su vida en la pensión con otra mujer. ¿Cómo puede ser que esa payuca que apenas podía leer y escribir, hiciera algo así sola?  Sólo habían pasado dos años y él le estuvo enviando dinero todo este tiempo mes a mes o cuando podía.  Las cartas semanales no anticipaban este movimiento inesperado.

Regresó a la pieza de Monserrat donde vivía desde hace poco más de un año con Eva. No comprendió nunca como esa mujer apasionada, bella y sensual  se fijó en él pudiendo tener a cualquier tipo que la mantuviera como a la reina que era.  Pero se amaban profundamente y Eva desconocía la existencia de María y de Tres Isletas.  No imaginó nunca que un abogado tan buen mozo y formal, que tenía todo para triunfar, le propusiera matrimonio: estaba condenada a una vida de prostitución, soledad y malos tratos, de cabaret en cabaret y de cama en cama.  Así la conoció Juan y, por esas cosas de la vida, este caballero chaqueño la rescató de su desgracia casándose.

Al día siguiente, luego de una noche de pasión como sólo ella era capaz de entregar, él volvió a la realidad y cayó en la cuenta de que no podía demorar su decisión.  Sólo que la desconocía.  Se sentó en la cama para pensar y medir las consecuencias, pero… ¿y sus sentimientos?  ¿Y los de ellas?

Una pobrecita, perdida en el interior del Chaco con los padres que, evidentemente, deseaba estar junto a su esposo y vendría hacia él con inocencia, carente de toda sospecha.  La otra, una fiera de mujer que jamás imaginó que su castillo de ilusión era apenas eso.  

Juan no dudaba que Eva era apasionada no sólo en la cama, de ahí que después de tantos años de calle, sobrevivió sin heridas visibles.  Sabía que era aguerrida y que confrontaría al mismísimo demonio con tal de mantener su estatus.   Pero, más allá de eso, Juan la amaba de la forma que jamás había querido a otra mujer: Eva era su amor y María la piba del pueblo a la que, en el medio del campo, una tardecita de primavera deshonró.

Por un momento pensó que debía enviarle una carta contándole toda la verdad.  Aunque le daba lástima herirla, pobre piba… le jorobó la vida con el matrimonio obligado pero no había salida,  Lo que habían hecho se resolvía así y María lo quería.  Siempre habían sido buenos amigos: si crecieron y estudiaron juntos hasta donde ella llegó en la escuela.  Unos pocos años de vida en común tan rutinaria y pobre, lo trajeron a la gran ciudad.  ¿Qué hacer?  Su esposa legal estaba en Tres Isletas.  El trabajo carancho y sacapresos barato, lo mantenía a flote pero no podía dejar en banda a todos los escruchantes, rateros, estafadores y matones que eran sus clientes.  Si bien vivían como ratas, tenían menos escrúpulos que los roedores: a la hora de sacarse de encima a alguien que los pudiera traicionar, no les temblaba el pulso.

Otra vez María: ¿ella podría vivir con este ser tan bajo en que se había convertido?  Claramente era un abogado sucio, un tipo sin honra que se vendía barato, tan tránsfuga como cualquiera de sus ocasionales clientes.  O peor aún, porque los que le pagaban jamás habían tenido posibilidades de ser otra cosa.  Debía protegerla de él y, con decisión, fue a su oficina para rescatarla.
La secretaria estaba allí pero era una molestia.  “Andá para tribunales”, le ordenó.   Cuando cerró la puerta de la oficina, él hizo un par de llamados.  Consiguió lo que quería pero ahora era un delincuente más.  Nunca podría salir de esa inmundicia porque debía muchos favores.  Sin más, tipeó la carta que iba dirigida a Tres Isletas supuestamente redactada y firmada por la secretaria del Juzgado Penal de La Plata.

María que ya había alistado todo para viajar al día siguiente, se estaba vistiendo cuando golperon a su puerta para entregarle la correspondencia.  Era oficial.  El contenido la sobrecogió.  Un dolor enorme la hizo tambalear y tuvo que sentarse en el borde de la cama para no caer al piso.

En ella se le informaba que su esposo, el Dr. Juan Baez, había sido víctima de un grave choque y murió carbonizado en el vehículo de un cliente.  Los restos que fueron reconocidos por su secretaria, junto a la evidencia: trozos de traje, la declaración escrita del conductor del vehículo que logró salvar su vida, además del anillo de bodas, estaban siendo trasladados a Tres Isletas por orden del Juez para ser entregados a su familia con el certificado de defunción.

Sólo atinó a quedarse sentada con el frío papel sobre las rodillas y dejó que el tiempo, vacío, pasara. 




Soy Mónica Baldi, nací en la entonces Capital Federal, hoy CABA, precisamente en el barrio de Almagro.  Allí crecí, estudié y viví hasta los 27 años.  Desde que aprendí a leer,  nunca me faltaron libros: fueron mis grandes amigos.  Ya en la primaria, alentada por las maestras, participé de concursos de redacción con gran entusiasmo y fortuna.  Hice mis estudios primarios, secundarios y universitarios  en la Ciudad, nada relacionado con las letras.  
En mi camino, y ya viviendo en Ituzaingó, casada y con dos hijos, la casualidad me llevó a ejercer la docencia como alfabetizadora de adultos: así encontré mi verdadera vocación.  En la zona de Parque Leloir no era fácil encontrar profesores para nivel secundario y, con el título universitario, comencé a ejercer la profesión en el aula en simultáneo con los estudios terciarios para obtener el título de Profesora Nacional en Ciencias Jurídicas y Contables. 
 Más allá de todo el trabajo profesional, nunca abandoné la lectura y la escritura.   De ese modo,  perfeccionar la habilidad de contar por escrito, se convirtió en una asignatura pendiente.  Sólo al llegar a la edad jubilatoria, tuve posibilidad de ingresar en talleres literarios tanto presenciales como a distancia en los que recibo de manera permanente herramientas que posibilitan mi crecimiento como escritora.  
Envié textos que fueron seleccionados e integran antologías a la Asociación de Escritores de Rosario y también a la de Junín,  publiqué en medios digitales de distribución gratuita de la zona Oeste de GBA, colaboré con otras publicaciones y fui finalista de concursos en varias editoriales. Actualmente, participo de dos concursos internacionales de narrativa. 
profbaldi@gmail.com

Tendencias

  • Agenda

  • Artistas

  • Comercios

  • Delivery

  • Farmacias

  • Ocio

  • Talleres

  • Nuestra Ciudad

  • Publicidad

  • Contacto

Comercios

Galería: La Patrulla Aspa de España en Buenos Aires

Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Banda Militar de Música Jorge Newbery de la Fuerza Aérea Argentina.
Escuadrilla Histórica B-45 Mentor de la Fuerza Aérea Argentina.
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Banda Militar de Música Jorge Newbery de la Fuerza Aérea Argentina.
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Eurocopter EC-120B Colibrí de la Patrulla Aspa del Ejército del Aire y del Espacio de España
Escuadrilla Histórica B-45 Mentor de la Fuerza Aérea Argentina.
Escuadrilla Histórica B-45 Mentor de la Fuerza Aérea Argentina.