Sociedad
25 Nov 2025
Robótica, idiomas y natación: así se forma a los alumnos en el Colegio Alemán de Hurlingham
Por: Gabriel Colonna, Leandro Fernández Vivas.
El Deutsche Schule Hurlingham, también conocido como Instituto Cultural Roca, sostiene un proyecto integral basado en trilingüismo, acreditación MINT, sala de robótica y un modelo deportivo que combina pileta propia en el subsuelo y un campo atlético a pocas cuadras del edificio principal.
El pulso cotidiano del Colegio Alemán de Hurlingham, ubicado en Tte. Gral. Ricchieri 961, refleja la unión entre tradición, innovación y una mirada puesta en el futuro. Fundado en 1958 por familias alemanas que buscaban preservar su cultura y lengua, el colegio sostiene un proyecto formativo donde los idiomas, las ciencias y el deporte conviven como pilares centrales. “Nuestro colegio espera que los alumnos egresen como ciudadanos del mundo, que puedan expresarse, que tengan pluralidad de ideas y la ética como valor”, afirma Stella Maris Hernández, ex docente, ex directora y actual representante legal.
El trilingüismo es una de sus marcas distintivas. Primero se enseñó alemán, luego se incorporó inglés —en un movimiento pionero entre las escuelas alemanas del país— y hoy ambos idiomas tienen en primaria la misma carga horaria. Desde jardín, que a partir del próximo ciclo tendrá doble escolaridad para las salas de 5 años, los estudiantes avanzan en un recorrido lingüístico sostenido, con certificaciones internacionales de Cambridge, intercambios con Alemania y viajes formativos a Inglaterra. “El trilingüismo fue bajando a todos los niveles”, resume Hernández.
El colegio también es MINT, una acreditación internacional que destaca su formación en Matemáticas, Informática, Ciencias Naturales y Tecnología. En ese marco, la institución cuenta con sala de robótica, aulas interactivas y proyectos desarrollados en alemán y castellano que acercan a los estudiantes al pensamiento científico. “Siempre se piensa en las proyecciones. A mí me enseñaron a planificar estrategias. Esa semilla se transmite”, señala la entrevistada, quien destaca el estímulo constante a la capacitación docente.
El deporte es otro de los aspectos más valorados por las familias. El edificio principal alberga una pileta climatizada construida en el subsuelo, un rasgo poco habitual en instituciones educativas de la región. “La natación es uno de los deportes más completos”, explica Hernández. A esto se suma un campo de deportes propio, adquirido en los años 90, donde los alumnos practican handball, vóley, atletismo y gimnasia artística. El ajedrez es uno de los orgullos institucionales: el colegio sostiene un desempeño destacado en competencias regionales y nacionales.
El crecimiento del Instituto Cultural Roca acompañó la expansión del barrio y de las necesidades de la comunidad. Hoy asisten 800 estudiantes entre jardín, primaria y secundaria, y el vínculo con las familias es uno de los rasgos que define su identidad. “Es una comunidad ecléctica y muy abierta”, señala Hernández. Muchas familias vuelven después de mudanzas o traslados laborales, y varias generaciones se mantienen ligadas a la institución. “La identidad es muy importante. Cuando uno quiere a la escuela, hace la diferencia”, agrega.
Las tradiciones alemanas siguen presentes: el Schultüte del primer día de clases, la Laternen, los festejos de Pascua para los más chicos y la convivencia entre familias de distintas religiones. La institución también mantiene encuentros anuales de ex alumnos, intercambios culturales, proyectos solidarios y convenios universitarios que acompañan a los estudiantes en su transición académica. “Algo que siempre rescato es que la comisión directiva sostiene que hay que seguir estudiando. Uno sigue formándose, sigue creciendo”, afirma Hernández.
Entre idiomas, tecnología, deporte y una comunidad que se reconoce en su propia historia, el Colegio Alemán de Hurlingham proyecta el futuro de nuevas generaciones que se educan para desenvolverse en cualquier parte del mundo sin perder la identidad que los une.
Mirá el video de esta nota en este REEL.
El trilingüismo es una de sus marcas distintivas. Primero se enseñó alemán, luego se incorporó inglés —en un movimiento pionero entre las escuelas alemanas del país— y hoy ambos idiomas tienen en primaria la misma carga horaria. Desde jardín, que a partir del próximo ciclo tendrá doble escolaridad para las salas de 5 años, los estudiantes avanzan en un recorrido lingüístico sostenido, con certificaciones internacionales de Cambridge, intercambios con Alemania y viajes formativos a Inglaterra. “El trilingüismo fue bajando a todos los niveles”, resume Hernández.
El colegio también es MINT, una acreditación internacional que destaca su formación en Matemáticas, Informática, Ciencias Naturales y Tecnología. En ese marco, la institución cuenta con sala de robótica, aulas interactivas y proyectos desarrollados en alemán y castellano que acercan a los estudiantes al pensamiento científico. “Siempre se piensa en las proyecciones. A mí me enseñaron a planificar estrategias. Esa semilla se transmite”, señala la entrevistada, quien destaca el estímulo constante a la capacitación docente.
El deporte es otro de los aspectos más valorados por las familias. El edificio principal alberga una pileta climatizada construida en el subsuelo, un rasgo poco habitual en instituciones educativas de la región. “La natación es uno de los deportes más completos”, explica Hernández. A esto se suma un campo de deportes propio, adquirido en los años 90, donde los alumnos practican handball, vóley, atletismo y gimnasia artística. El ajedrez es uno de los orgullos institucionales: el colegio sostiene un desempeño destacado en competencias regionales y nacionales.
El crecimiento del Instituto Cultural Roca acompañó la expansión del barrio y de las necesidades de la comunidad. Hoy asisten 800 estudiantes entre jardín, primaria y secundaria, y el vínculo con las familias es uno de los rasgos que define su identidad. “Es una comunidad ecléctica y muy abierta”, señala Hernández. Muchas familias vuelven después de mudanzas o traslados laborales, y varias generaciones se mantienen ligadas a la institución. “La identidad es muy importante. Cuando uno quiere a la escuela, hace la diferencia”, agrega.
Las tradiciones alemanas siguen presentes: el Schultüte del primer día de clases, la Laternen, los festejos de Pascua para los más chicos y la convivencia entre familias de distintas religiones. La institución también mantiene encuentros anuales de ex alumnos, intercambios culturales, proyectos solidarios y convenios universitarios que acompañan a los estudiantes en su transición académica. “Algo que siempre rescato es que la comisión directiva sostiene que hay que seguir estudiando. Uno sigue formándose, sigue creciendo”, afirma Hernández.
Entre idiomas, tecnología, deporte y una comunidad que se reconoce en su propia historia, el Colegio Alemán de Hurlingham proyecta el futuro de nuevas generaciones que se educan para desenvolverse en cualquier parte del mundo sin perder la identidad que los une.
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Gabriel Colonna
Fotógrafo
Fotógrafo. Programador Web. Emprendedor.
Fundador y Director Ejecutivo de Castelar Digital.
Socio Fundador de GAMA Taller de Imagen.
Socio Fundador de Ocho Ojos.
Leandro Fernández Vivas
Periodista
Técnico Universitario en Periodismo.
Director Periodístico en Castelar Digital.
Socio Fundador de Ocho Ojos.
Docente Universitario en UNLaM.

















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