Sociedad
26 Dic 2018
Castelar de luto: Falleció Choly Berreteaga
"A mí la cocina me encanta porque es el amor en forma de buñuelos". La vecina más famosa y querida de la ciudad tenía 91 años de edad. Comenzó a enseñar cocina en la Escuela 17 y después, casi por casualidad, probó hacerlo en televisión en el programa de Blanca Cotta. Editó más de 50 libros de recetas y siempre vivió en Castelar. "Mi receta es primero no criticar, ser amplia y generosa con la vida, día a día", contó hace unos años a Castelar Digital.
Durante la mañana de este miércoles 26 de diciembre falleció, a los 91 años de edad, la vecina y cocinera Choly Berreteaga. Famosa por haber participado en un sin fin de ciclos televisivos enseñando a cocinar de manera simple y sencilla. Comenzó en los 60 y llegó a participar en programas de aire y cable como sección o con programa propio. Editó más de 50 libros de recetas y una novela. Con una trayectoria de 50 años de sonrisas televisivas, hoy se fue la vecina más conocida y querida de la ciudad.
El centro de Castelar, con su tránsito, miles de transeúntes, trenes, colectivos y vecinos, suele ser ruidoso en los alrededores de la estación, pero sobre Carlos Casares existe una casa en donde el silencio se codea con el olor a pan recién horneado, a buñuelo y con las sonrisas de Choly Berreteaga. Allí vivió durante 70 años, desde muy pequeña hasta practicamente sus últimos días, incluido el período de mayor popularidad ante las cámaras. Nació en Galicia para luego emigrar a Buenos Aires, una afección pulmonar la llevó a vivir a la ‘Córdoba Chica’, lugar del que se enamoró y nunca se fue.
En 1963 por insistencia de una sobrina envió una carta para participar en la sección ‘Hoy colabora usted’, del programa de TV ‘Buenas tardes, mucho gusto’ de la también cocinera Blanca Cotta. Era su primera vez ante las cámaras pero no ante una audiencia. Desde hacía varios años enseñaba cocina en la Escuela 17 de Castelar, ubicada en Maisón 531, como parte de los oficios que allí se inculcaban. Inspirada en sus alumnos, en televisión se mostró amable, resuelta, confiada y siempre con una sonrisa. Desde entonces tuvo siempre su espacio en la pantalla chica.
Castelar Digital tuvo la suerte de entrevistarla en 2014, en el corazón de su casa y su familia, y allí confió algunos de sus secretos de vida: “Mi receta es primero no criticar, ser amplia y generosa con la vida, día a día. Y disfrutar todos los días que te podes levantar que te podes manejar sola, ser generoso consigo mismo” (Ver: Choly Berreteaga: el amor en forma de buñuelos).
“He disfrutado mucho Castelar, gustaba hacer de todo”, confió recordando los días de cabalgatas por el barrio, las tardes de patines y bicicleta sobre las pocas calles asfaltadas y las noches de baile en el Club Argentino. La partida de María Esther Brañeiro, tal su nombre real, es una perdida para la identidad de Castelar pero su sonrisa y sus enseñanzas serán recordadas por todos sus vecinos.
Redacción: Leandro Fernandez Vivas
Fotos: Gabriel Colonna
El centro de Castelar, con su tránsito, miles de transeúntes, trenes, colectivos y vecinos, suele ser ruidoso en los alrededores de la estación, pero sobre Carlos Casares existe una casa en donde el silencio se codea con el olor a pan recién horneado, a buñuelo y con las sonrisas de Choly Berreteaga. Allí vivió durante 70 años, desde muy pequeña hasta practicamente sus últimos días, incluido el período de mayor popularidad ante las cámaras. Nació en Galicia para luego emigrar a Buenos Aires, una afección pulmonar la llevó a vivir a la ‘Córdoba Chica’, lugar del que se enamoró y nunca se fue.
En 1963 por insistencia de una sobrina envió una carta para participar en la sección ‘Hoy colabora usted’, del programa de TV ‘Buenas tardes, mucho gusto’ de la también cocinera Blanca Cotta. Era su primera vez ante las cámaras pero no ante una audiencia. Desde hacía varios años enseñaba cocina en la Escuela 17 de Castelar, ubicada en Maisón 531, como parte de los oficios que allí se inculcaban. Inspirada en sus alumnos, en televisión se mostró amable, resuelta, confiada y siempre con una sonrisa. Desde entonces tuvo siempre su espacio en la pantalla chica.
Castelar Digital tuvo la suerte de entrevistarla en 2014, en el corazón de su casa y su familia, y allí confió algunos de sus secretos de vida: “Mi receta es primero no criticar, ser amplia y generosa con la vida, día a día. Y disfrutar todos los días que te podes levantar que te podes manejar sola, ser generoso consigo mismo” (Ver: Choly Berreteaga: el amor en forma de buñuelos).
“He disfrutado mucho Castelar, gustaba hacer de todo”, confió recordando los días de cabalgatas por el barrio, las tardes de patines y bicicleta sobre las pocas calles asfaltadas y las noches de baile en el Club Argentino. La partida de María Esther Brañeiro, tal su nombre real, es una perdida para la identidad de Castelar pero su sonrisa y sus enseñanzas serán recordadas por todos sus vecinos.
Redacción: Leandro Fernandez Vivas
Fotos: Gabriel Colonna












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