09/05/2020 - Kevin Leyes: “Hay que empezar cuanto antes, fracasar cuanto antes”

Emprendedor, autodidacta, joyero y visionario, con 19 años se codea con los artistas del trap y el reggaetón quienes lucen sus creaciones. Apuesta por los mercados ligados a las tecnologías y ya hizo su paso por Silicon Valley: “Al comienzo siempre es muy difícil, hay que decirle si a todo e ir aprendiendo, nutriéndose de experiencia y no negarse a nada“, dijo a Castelar Digital.

Ecko, Khea, Seven Kayne, Blunted Vato y Cacha tienen en común algo más que la música, el trap, el rap y dedicarse a cantar, también comparten ser clientes de Team Leyes, la empresa de joyería que lleva adelante el joven Kevin Leyes. Con apenas 19 años conquistó el mundo del trap, el reggaetón y de celebridades de la talla de Axel Caniggia con sus alhajas. Autodidacta y dedicado a la programación, encontró la veta de la joyería que lo impulsó a seguir creciendo con otros proyectos. Desde Merlo a Sillicon Valley, peldaño a peldaño.

Kevin Leyes es el ejemplo de emprendedor. Tenaz, decidido, con visión a futuro y obstinado en sus proyectos. Nativo digital y acostumbrado a la fuente inagotable de conocimientos que es internet, comenzó a programar sus propios videojuegos a los 9 años de edad. Hoy diez años después lidera su startup desde Pontevedra pero con sede en Estados Unidos. El mercado internacional lo adoptó y sigue creciendo y buscando concretar todas sus ideas. El reconocimiento le llegó por medio de distintas organizaciones que vinculan a jóvenes empresarios exitosos. Forbes, Young Entrepeneur Council (YEC) e INC. Magazine lideran esa lista.

“Team Leyes es mi compañía de joyas, surgió en diciembre de 2017. Team Leyes en una empresa estadounidense con presencia en Argentina”, comenzó Kevin consultado por Castelar Digital. “Por mis intereses musicales siempre me llamó el reggaetón y el trap. Estaba en ese ambiente de artistas, primero como un fanático más, pero intenté hacer algo en el rubro pero enfocado a los negocios. Siempre noté que la parte de la indumentaria estaba cubierta, porque los artistas  se vestían bien, con la onda, pero veía que con los accesorios no. Se me ocurrieron las joyas, enfocándome en el mercado estadounidense. Los artistas de Puerto Rico, que es de donde viene el reggaetón, ya estaban luciendo joyas pero no llegó a instalarse mucho. Fue una idea muy buena traerlo para acá”, explicó.

“Si le pones energía y esfuerzo los frutos van a terminar llegando”

“Hemos trabajado con bastantes artistas, la mayoría de Argentina. Pero el principal desafío es la inestabilidad económica, que por ahí en otros países no se ve con tanta frecuencia como en Argentina, pasa lento y uno no se da cuenta, pero acá hay altibajos frecuentes. Igualmente siempre trato de transmitir a los que me siguen en las redes, emprendedores, que no hay que darle bola a estas situaciones y siempre salir adelante sin prestarle atención a las circunstancias, si le pones energía y esfuerzo los frutos van a terminar llegando”, completó el vecino.

El éxito de Team Leyes, principalmente en el exterior, le permite desarrollar otra faceta de su cultura emprendedora: la capacitación, el desarrollo y los proyectos. En pleno Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, con su firma Leyes Enterprises y Leyes Media lanzó la aplicación Ayudar que vincula a voluntarios y personas que no pueden salir de su casa para que puedan coincidir y hacer las compras unos por los otros, vincula a voluntarios que donen insumos médicos, alimentos y medicamentos con centros de salud y hospitales y también vincula comercios que ofrecen compras con envíos a domicilio, todo de manera gratuita y simple.

“Cuando me metí en la programación fue porque quería tomar las riendas del desarrollo ”

Los vínculos de Kevin Leyes con la tecnología nacieron como juegos. El impulso lúdico lo llevó a muy corta edad a bucear en internet buscando la forma de crear sus propios juegos. A los 9 años ya programaba algunos videojuegos y a los 12 alcanzaba sus primeros logros al ser premiado en el desafío Dale Aceptar del Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Fundación Sadosky: “siempre me vi interesado en el mundo de la tecnología en general. Empecé con cosas tranquilas, cosas de diseño gráfico y fue todo creciendo hasta la programación que ya es un área compleja. Siempre tuve una visión diferente al promedio de los jóvenes. En programación me metí a los 11 años, me motivó que siempre veía las cosas como usuario, como la mayoría de las personas que utilizan las creaciones, que las hacen los desarrolladores que son pocos y los usuarios millones y millones. Yo justamente cuando me metí en la programación fue porque quería explorar ese mundo de tomar las riendas del desarrollo y estar involucrado, no solo usar lo que otros crearan, si no desarrollar lo mío. Siempre fui independiente, ahí comenzó mi personalidad de emprendedor”.

Tutoriales por Youtube, foros especializados, cursos por e-learning y miles de horas frente a la pantalla fueron su formación. La prueba y error llevaron gran parte del proceso autodidacta y cuando se decidió por estudiar la Ingeniería en Informática en la Universidad Nacional de La Matanza el éxito llamó a su puerta. “Foros de internet, sitios random que también terminan ayudando, cuando era chico me metía simplemente a navegar, a divagar por Google y encontrar sitios de cualquier cosa para aprender. Ahora hay canales más focalizados con cursos específicos en Youtube y e-learning, pero eso es reciente. Internet fue fundamental. Cuando terminé el secundario inicié ingeniería en la UNLaM pero al momento que estaba iniciando la carrera también estaba iniciando mi compañía, me vi en aprietos, la empresa comenzó a tener el alcance que no esperaba. Siempre esperé lo mejor y lo hacía con la mejor onda pero me empezó a ir bien y no daba con los tiempos. Terminé dejando la universidad, no llegué a cursar ni seis meses. Mi trayectoria dentro del ámbito educativo es bastante amplia, si bien no tengo estudios universitarios he pasado por muchas universidades de todo el mundo por medio de programas educativos de intercambios”, rememoró.

Tras el reconocimiento del Desafío Dale Aceptar, Kevin fue seleccionado con solo 12 años de edad por la Embajada de Estados Unidos como parte del Youth Ambassadors Program que lo llevó a conocer las universidades de Virginia y Washington. Además, el año pasado participó del programa Truecamp que lo llevó a encontrarse en Silicon Valley, el destino ineludible de todas las empresas dedicadas a la tecnología, con muchos otros jóvenes empresarios de todo el mundo. Compitió junto con otros emprendedores y representó a Argentina en la Universidad de Berkeley. Sus logros, recorridos y vínculos con figuras del emprendedurismo, con influencers y muchos otros que como él llevan adelante sus ideas, proyectos y anhelos por todo el mundo, demandan una nota aún mucho más extensa que la actual.

“No importa si está medio feo al principio, porque eso justamente es lo que se va a ir mejorando”

“El primer consejo que le podría dar a un emprendedor que recién comienza es dejar fluir y lanzarse en la primera. No pensar mucho las cosas porque muchas veces uno es perfeccionista y espera el escenario perfecto, en el momento perfecto, con todo en regla para empezar. Pero hay que empezar cuanto antes, fracasar cuanto antes, no importa si está medio feo al principio, porque eso justamente con el tiempo es lo que se va a ir mejorando, se va a ir reparando, se va a ir puliendo, es todo un proceso evolutivo. Al comienzo siempre es muy difícil, lo más complicado es el comienzo, en ese momento hay que decirle si a todo e ir aprendiendo, nutriéndose de experiencia y no negarse a nada. Cuando uno va creciendo y se lo va conociendo más en el ambiente ahí se va a hacer todo más fácil, es el efecto de la bola de nieve, siempre cada vez más grande y si es grande se facilitan un montón de cosas”, finalizó Kevin Leyes.

Entrevista: Gabriel E. Colonna
Redacción: Leandro Fernández Vivas