17/08/2019 - Campeón de tiro deja las pistolas para ser cirujano

Román Lastretti conserva el record nacional de puntaje en pistola de tiro rápido pero dejará el deporte para salvar vidas. Comenzó a practicar tiro a los 10 años y a los 12 ya estaba en la Selección. “Lo que diferencia a un campeón de uno más es la capacidad que tengas para enfrentar la adrenalina”, contó a Castelar Digital.

Silencio absoluto y la mirada fija en el blanco, el cuerpo acostumbrado al esfuerzo, a la quietud y la precisión. Comienza a correr el segundero y su brazo se eleva para formar un ángulo recto con su torso. Sonidos secos, continuos, rítmicos. Cinco disparos distanciados entre sí por menos de un segundo y los objetivos, a 25 metros, muestran el perfecto círculo dejado por la bala. El tiro deportivo es una disciplina olímpica que cuenta con distintas versiones y variantes, el vecino Román Martín Lastretti se ha destacado en todas pero es especialista en Pistola de Tiro Rápido que le exige la máxima concentración y destreza. Tras haber alcanzado premios internacionales y el record nacional se retira del deporte para dedicarse plenamente a otra actividad de precisión, la cirugía.

“El tiro tiene tres formas diferentes: pistola, carabina y escopeta. Yo me dedico a pistola. Hay dos pistolas, de aire y de fuego, las dos son olímpicas. Soy especialista en pistola de tiro rápido: Se dispara a 25 metros, hay 5 blancos, cargo 5 balas en mi cargador. Estoy en posición para tirar y estoy esperando que se den vuelta los blancos para tirar, o se prendan las luces verdes para tirar o se mantengan rojas. Se dispara a mano alzada sin bajar el arma entre tiro y tiro. Los blancos se pueden dar vuelta en cualquier momento”, explicó el vecino ante las consultas de Castelar Digital.

A la modalidad de pistola de tiro rápido la complementan pistola estándar y pistola de tiro central pero se diferencian en la cantidad de tiempo disponible para batir los blancos, el calibre, la respuesta de los blancos, etc. pero se parecen en exigencias y precisión ya que todas son disciplinas olímpicas.



La carrera de Lastretti comenzó muy temprano, con 11 años se sumó a los torneos de mayores y compitió por diversión con otros tiradores que lo doblaban en edad. A los 12 fue incorporado a la Selección Argentina de Tiro y desde entonces siempre representó al país en competencias internacionales. Pero todo comenzó como un juego a metros de la Plaza de la Madre en Morón Sur. “Las armas y el deporte, forman parte de mi vida, mi papa es retirado de Gendarmería, colecciona armas, iba a cazar con él, era una actividad familiar desde mis bisabuelos, me gustaba pero no le daba importancia. A los 10 años empecé a ir al Tiro Olímpico Morón, cerca de casa, me llevó mi papá, me gustó el arma de puño. Estar tirando con esa edad era bárbaro. Un día uno de los dueños me vio disparando, vio que estaba bien, me llamó aparte y me propuso el deporte. Empecé a ir más seguido y los dueños del club me empezaron a dar armas más grandes, deportivas. A los 11 competí en un Nacional, soy el chico más chico que compitió en un Nacional, me tomaron las pruebas de seguridad y me anotaron en la categoría mayores. Cuando terminó el torneo quedé en mitad de tabla. Había una diferencia tremenda pero como yo iba jugando no tenía ninguna presión de las que tenían los otros competidores, me fue bien. Es una categoría que va desde 21 en adelante, pero como no había muchos junior me anoté en mayores. Después fue el campeonato de junior y también lo gané”, narró el tirador. Los torneos nacionales le dieron la exposición y experiencia suficiente para dar un salto mayor, casi sin proponérselo pasó a integrar el plantel de la Selección Argentina de Tiro: “en el 2002 fue el primer torneo internacional, fue el Sudamericano de Brasil, en Porto Alegre. Ahí empecé a viajar y desde el 2002 estuve ininterrumpidamente en el plantel básico de la selección nacional y en el equipo olímpico estuve un tiempo. En el sudamericano tenía 12 años, fui el más pibe del plantel, gané en dos disciplinas…. Ahí empezó mi carrera”.

Durante muchos años se dedicó plenamente al deporte, según explicó el campeón, el tiro exige mucha disciplina y preparación física y mental: “El entrenamiento es muy técnico, es como la esgrima, los mismos movimientos, la misma técnica. Cuando estás en un mundial y la adrenalina está a tope te podes agarrar sólo de la técnica, uno en ese momento se te va la cabeza. Además de ir a entrenar al polígono, tiene un componente psicológico y físico. Estas armas tienen retroceso por lo hay que tener bien el tren superior, la capacidad pulmonar tiene que estar bien porque uno dispara en apnea. Si respiras y movés el arma poder ser inexacto, un punto en un mundial te puede bajar 20 posiciones, se tira siempre a la perfección. He igualado records mundiales en Argentina, pero cuando vas a mundial es difícil tener la misma concentración y fuerza. Lo que diferencia a un campeón de uno más es la capacidad que tengas para enfrentar la adrenalina”.

El vecino destacó que la preparación física y psicológica le permite en las competiciones internacionales rendir aún mejor a medida que avanza en el torneo. Al ir aumentando la presión y la calidad de sus adversarios, su mente responde mejor y logra alcanzar aún mejores marcas. En muchas ocasiones esa aptitud le permitió alcanzar medallas de oro, de plata e incluso marcar un record: “En pistola fuego central conseguí un puntaje que es el que te habilita a ser maestro tirador, es un reconocimiento por haber alcanzado ese puntaje. Yo soy maestro tirador en pistola estándar, pistola fuego central y pistola tiro rápido, son las tres que compito. Me habilita a ser instructor, rindo para ser instructor Clase A, para instruir a instructores. En pistola estándar tengo el record nacional en junior 568 puntos, sobre 600, empatado con un chico también del oeste, Ricardo Houston, que era muy joven pero falleció muy joven”.

El deporte lo ha llevado a recorrer el mundo, desde Brasil a Croacia, pasando por Rusia, Puerto Rico, Chile, Alemania y todo el territorio argentino, en competencias continentales, estudiantiles, juegos olímpicos y nacionales: “representar al país siempre había sido re importante en mi familia, el respeto al país y la bandera, yo nunca había pensado en representar al país. Pero me debo a mi país, tengo una responsabilidad que es representarlo lo mejor posible, dejar la bandera lo más alto posible. Cuando tocan el himno es muy fuerte, cuando ganás suben la bandera y tocan el himno, sentir que vos hiciste algo para que tu bandera esté arriba por sobre las otras naciones es muy fuerte, se te mueve el piso”.



De la pistola al bisturí

A la par que Román conocía las mieles de su deporte conoció el mundo que será su profesión y vocación, la medicina. Mientras competía por el mundo comenzó a estudiar en la Universidad de Buenos Aires y si bien existe una ley que ampara a los deportistas de la Selección que deben postergar exámenes, finales y cursadas por representar al país en el exterior, más de una vez perdió materias y regularidad por estar llevando al deporte argentino al mundo. “En 2010 clasifiqué para el Mundial en Alemania y tuve que elegir si competir a nivel mundial o recurso un año, justo me tocaban los últimos parciales y los recuperatorios, me dije ‘voy y cuando vuelvo hago valer la ley’. Fui, me fue bien, cuando volví estaban cerradas las puertas, me dijeron que no, perdí la materia y la tuve que volver a hacer. Fue un golpe anímico muy fuerte. Fue un punto de quiebre en mi vida, me di cuenta de que estaba haciendo dos carreras. Yo quería ser médico, pero del otro lado tenía la presión de mis entrenadores que me querían seguir haciendo crecer. Fue complejo pero al final de cuentas seguí con las dos cosas, le pudimos encontrar la vuelta, de ir turnando tiro y carrera, volviéndome loco con las fechas. La federación entendió que estaba estudiando. En vez de ir los 20 días a un torneo, iba 5, competía y volvía. En 2013 recibí el llamado de FEDUA, Federación Deportiva Universitaria Argentina, se había formado hace muy poquito y trataban de implementar la ley para la problemática de ser deportista y universitario. FEDUA hizo un trabajo tremendo, en 2013 viajé con ellos a Rusia, a los Juegos Olímpicos Universitarios. Ahí me quedé tranquilo y pude hacer las dos carreras en paralelo”.

Desde entonces las materias se fueron sucediendo hasta alcanzar el título de grado. Siendo ya médico volcó su especialización hacia la cirugía, un área que así como su disciplina deportiva, le exige precisión, concentración y control de la adrenalina.

“Cirugía se parece mucho a tiro. Cuando estoy en el quirófano siento que estoy en una cancha, en medio de la competencia. Siento que entro en una cancha, no importa qué hay o quiénes, veo como por un tubo, cuando estoy en operación todo desaparece y estoy yo con eso. Si bien una competencia no es la vida de una persona, esa presión hace que me concentre más, me hace tomar las decisiones más rápido o a cometer la menor cantidad de errores, llevar el error al cero, lo más posible. Son muy equiparables las dos disciplinas, el hacer deporte me dio una mano para la carrera, me volví ultra obsesivo con algunas cosas. Me hizo bien para la carrera, tomar cada examen de la manera más prolija posible. Competir y estudiar al mismo tiempo fue complicado, si no hubiera tenido el deporte no hubiera podido terminar lo otro”, destacó el vecino.

Los Panamericanos de Lima de 2019 fueron el límite. Cuando sonó el teléfono que lo convocaba a representar a la Argentina ante los mejores deportistas del resto del continente, Román Martín Lastretti tuvo que optar. El deporte le había dado todo y había moldeado su forma de vida, pero sus estudios y vocación lo habían llevado en otro sentido, hacia la salud. La negativa a la Selección fue definitiva y marcó el final de su carrera y el inicio de su profesión: “el deporte ya es parte mía, lo tengo adentro, tiro me encanta, es algo inherente a mi identidad. Voy a dejar la competencia, decir que no a la selección dolió un poco pero ya está, me voy a dedicar a la medicina cien por ciento. Me dolió pero uno tiene que hacer prioridades, estoy contento de la carrera deportiva que he hecho, contento de haber competido para Morón tantos años, para el país también. No estoy en deuda, pero ahora viene otra competencia adentro de un hospital, adentro de un quirófano”, finalizó el vecino.

Entrevista: Gabriel E. Colonna
Redacción: Leandro Fernandez Vivas