28/03/2014 - Quemacoches destruyen un auto a una cuadra de la estación

Durante la madrugada incendiaron un coche en el centro de Castelar. Apenas una cuadra separa la calle Almafuerte, en su intersección con Martín Irigoyen, de la estación de Castelar. En pleno centro del lado sur de la ciudad, un coche fue incendiado intencionalmente durante la madrugada. No es la primera vez que atacan los Quemacoches.

Un viejo auto Rover Maestro que llevaba años abandonado en la calle Almafuerte al 2500 encontró un triste final en manos de las llamas. Eran las cuatro y media de la madrugada cuando el sonido de los cristales estallando retumbaban contra la fachada de los edificios de la zona. Una densa columna de humo negro denotaba la quema de los neumáticos y su interior de plástico y tela.

Según relataron los vecinos y el personal policial que se acercó al lugar, desconocidos incendiaron el auto, aparentemente abandonado, que se quemó por completo y necesitó la participación de los Bomberos de Morón quienes tras varios minutos de lucha lograron apagar las llamas. El fuego alcanzó la altura de los cables, y si bien no generó daños en el tendido, asustó a los moradores de los departamentos frentistas quienes vieron como sus domicilios se llenaron de humo y calor.

Otro vehículo, un Peugeot 207 que estaba estacionado detrás sufrió daños leves. Empero fue mojado por los vecinos para tratar de evitar mayores pérdidas.

No es el primer ataque de los llamados Quemacoches en la zona. Sobre Segunda Rivadavia, a metros de la Plaza Cumelen, un viejo Ford Sierra muestra los daños que ocasionó también un incendio intencional. En uno de sus laterales muestra un grafiti de quienes serían los autores del ataque. La escritura es la única pintura que muestra ya que está completamente quemado con el metal al descubierto. También por Segunda Rivadavia pero más cercano a la plazoleta de la calle Trenque Lauquen, otro coche, esta vez un GMC Chevette muestra el poder de las llamas, como también los árboles sobre él que se ven ennegrecidos y con las hojas chamuscadas.

En medio de la oscuridad y tras las explosiones de los neumáticos y el poco combustible de su interior, los bomberos lograron calmar las llamas y enfriar el vehículo aunque siguió desprendiendo un fino humo o vapor durante varias horas y el olor a quemado, característico de los incendios, perdura en el lugar.

Redacción: Leandro Fernandez Vivas
Fotos: Leandro Fernandez Vivas